Las DOT entran en la agenda política: ¿qué proponemos desde Desazkundea?

Ha trascendido muy poco en los medios que la política de ordenación territorial ha estado en el debate institucional. El 7 de febrero se debatió y aprobó en el parlamento de Gasteiz una proposición no de ley en la que se instaba al Gobierno Vasco a que paralice el procedimiento de “modificación no sustancial” de las DOT que están en vigor desde 1997.

Durante todo el año 2012, frente al impulso en la tramitación del ejecutivo del PSE, una amplia plataforma de colectivos sociales (sindicatos, grupos ecologistas, feministas, asociaciones agrarias, de derechos sociales, personalidades académicas y profesionales) iniciamos un proceso de evaluación de las políticas con incidencia en el territorio, todo ello formalizado en un manifiesto y materializado en mas de un centenar de alegaciones a la aprobación de las DOT Euskal Hiria.Net (marca de la Fundación Metropoli).

En esta nueva legislatura, debe abordarse la cuestión de la crisis sistémica que está provocando el insostenible modelo urbanístico y territorial, con la oda a las infraestructuras de bandera, del crecimiento ilimitado y extensivo. Es necesario, pues, planificar una transición hacia un modelo económico de bajo consumo energético, y, por fin, esto va a entrar en la agenda política.

Las Directrices de Ordenación del Territorio, DOT, tratan la planificación integral de las políticas sectoriales sobre el territorio: infraestructuras, energía, asentamientos de vivienda, ecosistemas, actividades económicas, espacios naturales, etc…

El trabajo realizado bajo el paraguas decrecentista, lo ha introducido EH-Bildu en sede parlamentaria. Hace pocas semanas presentó la propuesta de paralización de la actualización de las DOT vigentes y el inicio de un nuevo proceso de auténtica revisión del modelo de planificación territorial “teniendo en cuenta los retos actuales en los ámbitos económico, social, medioambiental, perspectiva de género, cultural y paisajístico, mediante un amplio proceso de participación ciudadana” (texto de la enmienda). La propuesta salió adelante con los votos favorables (previa negociación de una enmienda transaccional al texto) de EHbildu y PNV.

La sorpresa del voto favorable del PNV se entiende, no tanto, desde el cuestionamiento al modelo, sino mas bien, relacionada con los defectos de tramitación y de planteamiento que heredaba el procedimiento administrativo de actualización de las DOT iniciado por el Gobierno anterior (PSOE). Ya que, si alguna de las alegaciones promovidas desde desazkundea prospera, es posible que se anulara la aprobación de las DOT Euskal Hiria.Net, según confesaba el portavoz jeltzale en el debate previo a la votación. El PSE, por defender su gestión en el gobierno saliente, y el PP porque este modelo de crecimiento ruinoso le sigue pareciendo bien, votaron en contra. UPD, no sabe y no contesta.

Finalmente, la nueva Consejera de Medio Ambiente y Política Territorial, recibe el encargo de entrar a revisar las Directrices de Ordenación Territorial, y según el texto de la moción aprobada, tendrá que ser en clave participativa. El jueves pasado, 14 de febrero, compareció en el Parlamento para mostrar las líneas generales de la política territorial y ambiental que piensa llevar a cabo.

Por nuestra parte, desde Desazkundea, le pedimos a Ana Oregi, que parta de una evaluación y diagnóstico integral del severo impacto que está provocando el modelo neoliberal que representa la marca “Euskal Hiria”, y que busca declaradamente, como objetivo excluyente “un territorio competitivo, para la producción, en el nuevo contexto internacional, de espacios económicos en competencia por la atracción de inversiones innovadoras”.

Consideramos que la nueva revisión deberá valorar las consecuencias de los procesos especulativos del suelo han generado al sector agropecuario, reducido hoy a un porcentaje inferior al 1% (el más bajo de toda la UE, que de media es el 5%) con el efecto radical que ello tiene sobre nuestra dependencia alimentaria (no producimos ni siquiera el 10% de los alimentos que consumimos).

A esa crisis hay que añadir el grave desequilibrio que el modelo de negocio de la economía de las plataformas logísticas y grandes centros comerciales está provocando a nivel financiero de las arcas públicas (SuperSur, TAV, duplicidad de puertos y aeropuertos, centros tecnológicos, etc…). Tambien habrá que valorar la racionalidad misma de un modelo hasta ahora insostenible ambiental y energéticamente (en los últimos 15 años el PIB ha crecido un 50%, pero el tráfico se ha disparado por encima del 300% y los desplazamientos diarios de más 50km se han duplicado hasta un 100%).

Necesitamos un nuevo modelo territorial. Y es urgente que este nuevo modelo se genere en espacios donde sea posible construir consensos, y todo ello se dé en procesos transparentes y abiertos a la participación de los pueblos, eskualdes, y agentes de diversa entidad que pueda aportar al diagnostico económico-ecológico-social actual.

Desde desazkundea proponemos otro modelo que sea Redistributivo (de las actividades y servicios en clave de proximidad en el territorio, empoderando a los eskualdes que han quedado marginados por la apuesta por las ciudades-capital), Multifuncional (diversificación de sectores económicos, usos urbanos mixtos en lugar de espacios monofuncionales, complementariedad de infraestructuras y modos de movilidad), Solidario (entre desigualdades inter-personales y territoriales, la cohesión-justicia social y ambiental para un nuevo “contrato territorial” entre ciudades y pueblos) y Sostenible (la transición hacia una sociedad decrecentista en el consumo energético es el camino del desarrollo inteligente).

La sociedad vasca cuenta con movimientos sociales plurales, multidisciplinares y muy capaces. Es el momento de una generación de profesionales bien formados y que el modelo actual está marginando al paro. Las instituciones y la sociedad civil están impulsando procesos de democracia inclusiva.

En manos de la Consejera Oregi está el reto de innovar. La nueva revisión de las DOT es la oportunidad de inventar formas y modos de interlocución, de renovar las estructuras y figuras tradicionales. Es el momento de revisar las herramientas que hasta ahora solo contemplaban el crecimiento económico, para sumar a éste, la defensa de un modelo social. Cambiar “el chip” a favor de la transparencia, la evaluación desde el pro-común y la planificación colaborativa en las decisiones estratégicas de las políticas públicas de planificación territorial.

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